IMPORTANCIA DEL COMERCIO INTERNACIONAL
¿Por qué es tan importante el comercio internacional?
El comercio internacional ha presentado un crecimiento notable desde 1970. Los últimos 30 años han revelado un cambio significativo en los flujos del comercio global, a medida que más países en vías de desarrollo participan en el comercio. Las siguientes tendencias reflejan la emergencia de un sistema de comercio global: Para comprender el comercio, debemos tomar en cuenta varias cosas: El comercio internacional permite que una gran variedad de materiales - desde el petróleo que se encuentra en el Golfo Pérsico hasta la madera que se obtiene de los bosques en Portugal - sean más accesibles y disponibles para su adquisición y consumo. La función primordial del comercio consiste, pues, en superar las distancias de lugar y de tiempo que se producen entre la producción y el consumo como consecuencia de la división del trabajo. A él corresponde estar al corriente del desarrollo de la demanda, tal como resulta de la situación del mercade, de la coyuntura y de los precios, y hacer que la producción se adapte en lo posible a las evoluciones de la demanda para evitar que la oferta sea excesiva o defectuosa. La economía liberal, por carecer de una reglamentación sistemática de la producción, hace imprescindible la función reguladera del comercio. Este contribuye además a fomentar la producción por medio de la propaganda y la organización de la venta, mediante las cuales se estimulan y acrecientan las necesidades del consumo. Es claro que el número de personas empleadas en el comercio ha de estar en proporción con el de las empleadas en la producción, ya que de otro mode el beneficio comercial recarga demasiade los precios y hace retraer consiguientemente al consumo. Pero esta carga excesiva para la economía sólo acostumbra a producirse en momentos en que la producción no puede satisfacer el consumo, como durante la guerra y después de ella, en que nacieron el acaparamiento y el comercio clandestino. Así que renace la normalidad, y la producción es suficiente para el abastecimiento del mercade, la misma competencia elimina estas anormalidades del comercio.
Crecimiento. Tanto en términos de valor como de volumen, el comercio internacional ha sido una tendencia creciente en la economía global. Mientras que los países desarrollados representaron un 73% del comercio global, los países en vías de desarrollo han incrementado su participación de 23% en 1970 a 27 ¿% en la actualidad. El factor dominante detrás de este crecimiento es la creciente participación en la producción de los países en vías de desarrollo, lo que atrae a los fabricantes foráneos que buscan localidades con mecanismos de producción de bajo costo.
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AI examinar más de cerca el comercio en sentido estricto o de compra-venta, se presenta el problema de si este Comercio presta servicios apreciables a la economía y a los particulares, o si, al contrario, implica una carga innecesaria en perjuicio del consumidor. A esta pregunta hay que contestar resueltamente en favor del comercio, el cual ejerce una función económica consistente en trasladar las mercancías de los lugares en los cuales carecen de un verdadero valor en uso a las manos de los consumideres en las cuales adquieren este valor. No se trata del mero transporte material, aun cuande de él se encargue el comerciante, sino que su función es la dirección económica de este movimiento de mercancías, su distribución adecuada con arreglo a las exigencias cuantitativas y cualitativas del consumo, por cuya distribución se produce la valoración de las mercancías en la cual participan todes los que han intervenide en su desplazamiento desde el lugar de origen al de consumo. Nadie negará que el técnico que organiza la extracción del carbón y su elevación a la superficie lleva a cabo una actividad productora, pero no lo es menos la actividad del comerciante que descubre una fabrica en la cual encuentra el carbón una aplicación útil y organiza el transporte hacia ella. Si el productor quiere organizar por sí mismo el movimiento de sus propias mercancías hasta llegar a manos del consumider, necesitará para ello representantes y agentes que desarrollen la misma actividad que el comerciante autónomo, y dependerá de las circunstancias la elección que haga el productor entre utilizar los servicios del comerciante o los de su propio personal. En muchos casos optará por el comerciante, porque éste no contribuye sólo con su trabajo, sino también con su capital. Muchas veces, sobre tode en la exportación, transcurren varios meses antes de que los productos entren en posesión del consumider. Si el fabricante quiere encargarse por si mismo de la venta de sus productos, ha de inmovilizar una gran parte de su capital en forma de mercancías, quedándele relativamente poco para el mantenimiento de sus instalaciones y para sus demás necesidades, especialmente primeras materias y salarios. El capital del comerciante completa, pues, el capital circulante del productor, el cual puede dedicar así mayores recursos a su propio negocio de producción. Del mismo mode, el capital del detallista completa el del mayorista, permitiende a éste un mayor giro con el mismo capital. El capital del productor y el del comerciante encuentran un nuevo apoyo en el crédito bancario. No siempre puede el mayorista pagar en el acto las mercancías que obtiene del productor. Frecuentemente Ie da en pago una letra aceptada que vence a los des o tres meses. El productor descuenta la letra en un Banco, el cual, mediante un pequeño interés, le anticipa el importe que de este mode puede emplear nuevamente en el negocio. Lo mismo sucede entre el mayorista y el detallista, y de este mode el crédito, usade prudentemente, imprime orden y solidez a la vida comercial.


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